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Ensalada marroquí de naranja y rábano con menta

4 raciones · 20 min en total

Rodajas de naranja bien frías y rábano picante bajo un aliño agridulce de canela y agua de azahar, cubierto de menta. El plato que aligera un tajín.

Ensalada marroquí de naranja y rábano con menta

Ingredientes

Preparación

  1. 1.

    Pela y corta las naranjas — Corta una rodaja arriba y abajo de cada naranja para que se sostenga, y después sigue la curva con el cuchillo para retirar toda la piel y la parte blanca. Corta las naranjas en rodajas de unos 5 mm, trabajando sobre un bol para recoger hasta la última gota de zumo, y retira las pepitas.

  2. 2.

    Refresca los rábanos en agua helada — Limpia los rábanos y córtalos lo más fino que puedas, casi transparentes. Sumerge las láminas 10 minutos en un bol con agua muy fría para que se ricen y queden crujientes, y luego escúrrelas y sécalas.

  3. 3.

    Prepara el aliño cítrico — Bate el zumo de naranja recogido con el zumo de limón, el aceite de oliva, el azúcar, la canela molida, el agua de azahar y una pizca de sal. Pruébalo: debe quedar agridulce y apenas perfumado, así que añade el agua de azahar gota a gota si dudas, porque se adueña del plato enseguida.

  4. 4.

    Monta la fuente — Coloca las rodajas de naranja solapadas en círculos sobre una fuente amplia y plana, reparte por encima las láminas de rábano y las aceitunas negras, y riega con el aliño de manera uniforme.

  5. 5.

    Remata con menta y canela — Cubre con la menta picada y un último velo de canela, y sirve dentro de la media hora, mientras los rábanos crujan y las naranjas estén frías. Es el plato que corta la untuosidad de un tajín.