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Fatteh de garbanzos

4 raciones · 35 min en total

Capas de pan de pita crujiente, garbanzos templados al comino y yogur con tahini y ajo, coronado con piñones fritos en mantequilla. Un desayuno levantino caliente.

Fatteh de garbanzos

Ingredientes

Contiene: Gluten, Leche, Frutos de cáscara, Sésamo

Información de alérgenos orientativa — verifícala tú mismo.

Preparación

  1. 1.

    Tuesta el pan de pita — Calienta el horno a 200 °C. Mezcla los trozos de pan de pita con el aceite de oliva y una pizca de sal, extiéndelos en una bandeja y hornea de 8 a 9 minutos, hasta que queden secos, curvados y se partan como una galleta salada.

  2. 2.

    Calienta los garbanzos — Calienta los garbanzos en el agua con el comino y el resto de la sal a fuego suave durante 10 minutos, hasta que humeen y se aplasten contra la pared del cazo. Machaca una cucharada dentro del líquido para espesarlo un poco: deben quedar caldosos, no escurridos.

  3. 3.

    Bate la salsa de yogur — Bate el yogur con el tahini, el ajo y el zumo de limón hasta obtener una crema suelta y fluida, aflojándola con una cucharada del caldo de los garbanzos si se espesa. No la calientes en ningún caso: el yogur caliente se corta y la salsa se vuelve granulosa.

  4. 4.

    Dora los piñones en mantequilla — Derrite la mantequilla en un cazo pequeño y fríe los piñones, agitando sin parar, de 2 a 3 minutos hasta que tomen color de paja clara y la mantequilla huela a avellana. Retíralos del fuego en cuanto se doren: siguen tostándose en la mantequilla caliente.

  5. 5.

    Monta las capas — Monta el plato en un cuenco ancho y poco hondo: primero el pan crujiente, luego los garbanzos calientes con un cucharón de su caldo por encima para que el pan empiece a ablandarse debajo, y por último el yogur extendido en una capa gruesa que deje asomar algunos bordes crujientes.

  6. 6.

    Riega con la mantequilla dorada — Vierte por encima los piñones con su mantequilla dorada, espolvorea el pimentón, esparce el perejil y llévalo a la mesa enseguida, mientras lo caliente, lo frío y lo crujiente todavía caben en la misma cucharada.