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Piadina romagnola con jamón y rúcula
4 raciones · 57 min en total
Pan plano tierno y ampollado de la Romaña, doblado aún caliente sobre jamón, mozzarella derretida, tomate y rúcula, y envuelto para llevar.

Ingredientes
- 300 g harina de trigo
- 60 g manteca de cerdo, at room temperature
- 1 tsp levadura química
- ½ tsp sal
- 1½ dl agua, lukewarm
- 150 g jamón cocido, thinly sliced
- 150 g mozzarella, drained and thinly sliced
- 60 g rúcula
- 2 tomate, sliced
- 1 tbsp aceite de oliva
Contiene: Gluten, Leche
Información de alérgenos orientativa — verifícala tú mismo.
Preparación
- 1.
Amasa con manteca — Mezcla la harina, la levadura química y la sal en un bol, añade la manteca y frótala con las yemas de los dedos hasta que la mezcla parezca arena húmeda. Vierte el agua templada, une la masa y amásala 5 minutos sobre la encimera hasta que quede blanda, lisa y sin pegarse.
- 2.
Relaja el gluten — Envuelve la masa y déjala reposar 30 minutos a temperatura ambiente. El gluten se relaja y las piadine se estiran finas sin encogerse.
- 3.
Estira discos finos — Divide la masa en cuatro porciones y estira cada una sobre la encimera ligeramente enharinada hasta formar un disco de unos 24 cm de diámetro y 3 mm de grosor. Mantenlos tapados con un paño para que no se sequen.
- 4.
Cuece en plancha seca — Calienta una sartén pesada y seca o una plancha a fuego medio-alto y cocina las piadine de una en una durante 1 minuto por cara, pinchando las burbujas grandes con un tenedor y dándoles la vuelta dos veces. Están listas cuando tienen pequeñas manchas tostadas pero siguen flexibles.
- 5.
Rellena en caliente — Con la piadina todavía caliente, coloca el jamón y la mozzarella sobre una mitad para que el queso se ablande con el calor del pan, añade el tomate en rodajas y un puñado de rúcula y riega con un hilo de aceite de oliva.
- 6.
Dobla y envuelve para llevar — Dobla cada piadina en media luna, aplástala un poco y enróllala apretada en papel de horno retorcido por un extremo. Cómetela al momento o déjala enfriar del todo antes de guardarla para que el pan no se reblandezca en la fiambrera.